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El verano, en estas tierras de Extremadura, es siempre intenso. Para muchos, es la monotonía de lo de siempre. Para otros, significa el poder descansar en el mar, en el campo o en el pueblo. Sin embargo, yo os propongo un verano distinto. Plantearnos hacer unos días de Retiro, de Ejercicios Espirituales o de Convivencia. Son momentos intensos de vida interior que nos serviría para reconstituir el espíritu. No es bueno plantear un verano sin hacer nada. Procurar el contacto con la naturaleza como se hace en los campamentos para niños y jóvenes. Es muy importante tener contacto con la familia en medio de la naturaleza, o sea, crear el descanso verdadero, que tiene mucho que ver con disfrutar de las cosas sencillas.
La Delegación de Espiritualidad, en colaboración con otras Delegaciones, ofrece un Cursillo de Verano para la formación y como un oasis de paz.
En el fin de semana del 15 al 17 de julio próximo, os invito a participar, a todos los que queráis, en un encuentro gozoso y formativo, antes de adentrase en el verano que siempre es una oportunidad de crecer. También, a finales de Agosto, del 22 al 24, Don Florentino Muñoz y un servidor daremos juntos unos Ejercicios Espirituales abiertos a todos. Ello tendrá lugar en nuestro Centro de Espiritualidad “Virgen de la Montaña”. Estos Ejercicios, en pleno corazón del verano, nos pueden ayudar a “ponernos las pilas” para poder comenzar el curso bien y, lo que es más importante, ilusionados por dentro y por fuera. Estos Ejercicios nos llaman a ser, en medio de nuestro mundo, testigos del Amor de Dios.
Recuerdo los veranos, en mi infancia y juventud, en Malpartida de Cáceres, como un momento de verdadero descanso el hecho de cambiar de actividad y, sobre todo, una gran oportunidad de mayor encuentro con la familia y con las cosas sencillas. Así recuerdo mis baños de verano en “Los Barruecos”. Sin duda alguna, todo son cosas sencillas. Pero, es tan fácil ser feliz cuando somos capaces de disfrutar de los pequeños momentos de cada día. En la medida en que nuestra vida es servicio y se quiere tener una vida integrada, es necesario que nos cuidemos y que cuidemos nuestro descanso. Hay quien dice que “donde no hay mata, no hay patata”; si no somos capaces de saber descansar y no insistimos en nuestro descanso, luego se resiente nuestro servicio que siempre es necesario para Jesús y, además, con la mayor calidad y cantidad.
Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres
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