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Un nuevo accidente laboral tiñe de luto al mundo del trabajo, con 4 víctimas, ocurrió ayer miércoles 4 de octubre cuando la topógrafa de Valencia, Noelia R., y tres encofradores procedentes de Extremadura: Mariano Rodriguez Chaparro y Lorenzo Tomé Amores, ambos de 46 años y de Ceclavín (Cáceres), y Angel Rubio González, de la pedanía Valdecín, municipio de Torrejoncillo (Cáceres), perdieron la vida al caerles una tolva de hormigón en la construcción de la presa de Castrovido (Burgos) y quedar sepultados bajo 20 toneladas de hormigón.
Ante la muerte, en accidente laboral, de nuestros hermanos trabajadores, la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera y la HOAC quieren manifestar ante la opinión pública lo siguiente:
Como trabajadoras y trabajadores, nos queremos unir al inmenso dolor de las esposas de Mariano y Ángel, Isabel e Isabel, de sus padres, hijos: Mario, Enrique, Belén, Tamara y Nerea, hermanos, familiares, compañeros de trabajo de la empresa de “Fomento Construcciones y Contratas”, amigos y allegados de Mariano, Lorenzo, Ángel y Noelia, ofreciéndole nuestra más fraternal solidaridad, y al mismo tiempo, expresar la rabia y la impotencia que sentimos, como personas del Mundo Obrero y como cristianos.
En estas duras circunstancias hay que poner de manifiesto el deseo de trabajar de Mariano, Lorenzo, Ángel que para hacer frente a la presente crisis económica no les importó desplazarse fuera de la región para buscar el sustento de los suyos.
La Iglesia del Señor que peregrina hacia el Reino en Coria-Cáceres, desea hacerse eco de las necesidades y angustias no sólo ya de los parados sino, también, de los que tienen trabajo y padecen los mal llamados “accidentes” laborales.
Para nosotros como cristianos y para toda la Iglesia Católica, como se afirma desde su Doctrina Social, la dignidad, la salud y la vida de cualquier trabajador, constituye el bien más preciado. El valor del trabajo no reside en su rentabilidad económica, ni siquiera en el producto o servicio que genera, sino que el verdadero valor del trabajo está en la persona que lo realiza. Dios quiere que el trabajo sea para la vida.
Hacemos una llamada a todos para que, desde la Administración, las Empresas, los Sindicatos y los mismos trabajadores, se cumplan las leyes de prevención existentes y se pongan cada vez más medios para lograr las mejores condiciones laborales desde el propio contrato de trabajo hasta los aspectos de seguridad e higiene. Al mismo tiempo que lamentamos esta sensible pérdida para sus familiares, compañeros y amigos. Encomendamos a Dios a nuestros hermanos Mariano, Lorenzo, Ángel y Noelia para que gocen de la plenitud de la vida en la casa del Padre y a sus esposas, hijos, padres y familiares les ayude a vivir el consuelo y la paz.
De forma especial, mañana 7 de octubre “Jornada Mundial del Trabajo Decente”, tenemos que pedir trabajo digno, decente y seguro para todos los trabajadores, porque el trabajo es para la vida.
¡No a la siniestralidad laboral!
Cáceres 6 de octubre de 2011
Miguel Ángel González Sáiz
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