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Se trata de un nuevo sistema que supone una apuesta por un modelo de ayuda que asegura la dignidad y la autonomía personal a la hora de acceder a los derechos básicos de alimentación y vestido, a través de tarjetas bancarias prepago con las que las personas participantes atendidas desde Cáritas puedan comprar alimentos, ropa y productos de primera necesidad “de una manera sencilla y discreta”.
En la actualidad ya han llegado a 146 miembros de familias vulnerables atendidos por Cáritas, que vienen utilizando este instrumento en sus modelos de acompañamiento, con el fin de garantizar de una manera digna su acceso a bienes básicos.
Esta tarjeta prepago que permite a las personas atendidas comprar con autonomía en los comercios de alimentación, impulsando el consumo local, se inspira en la dignificación de la ayuda y el respeto a la autonomía de los participantes. La cantidad asignada depende en cada caso de la necesidad y el número de miembros de la unidad familiar.
Con este nuevo proyecto se quiere proteger el anonimato absoluto de la persona que, por su situación actual, acude a Cáritas y posibilita a las familias el acceso a productos perecederos y frescos, así como a artículos de higiene personal y del hogar.
Esta modalidad evita la estigmatización y potencia la participación e inclusión de las personas beneficiarias, al poder escoger de manera autónoma diversidad de alimentos y no tener que acudir a centros benéficos de reparto de alimentos.
«Se trata de responder a estos nuevos tiempos con nuevas fórmulas», explican desde Cáritas.
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