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El obispo de la diócesis realizó el domingo 5 junio su visita pastoral a la Parroquia de la Asunción de Robledillo de Gata. A primera hora de la tarde llegaba al atrio de la iglesia, donde fue recibido por el cura párroco, José Manuel Hernández, varios sacerdotes del entorno, el alcalde y un numeroso grupo de fieles. Don Francisco Cerro era recibido con cantos tradicionales de bienvenida y alusivos a su tarea de pastor diocesano. Desde el momento de su llegada y los saludos, la visita estuvo marcada por la cercanía del prelado diocesano para con todos.
Seguidamente, el obispo visitó el templo parroquial y la sacristía, interesándose por su situación y las restauraciones más recientes que se han llevado a cabo. Desde allí se trasladó a la ermita del “Cordero”, próxima al templo parroquial, donde fue informado de los cultos que tienen lugar en ella, especialmente en Cuaresma y Semana Santa. Seguidamente se trasladó a la ermita del Humilladero, situada a la entrada del pueblo, y desde allí al cementerio, donde se rezó un responso por los difuntos de la parroquia.
Allí mismo, acompañado por cuantos le habían recibido a su llegada, iniciaba un recorrido por calles y callejas de este pueblo de Sierra de Gata, “conjunto de interés cultural”, que mantiene en su traza y sus edificios todo el sabor de su pasado medieval. En esa proximidad a que antes aludíamos, en charla con unos y con otros, no faltó aceptar la invitación a probar un vino en una bodega o la visita a Miguel “el zapatero”, quien por su edad y su condición física apenas sale de casa.
Ya de vuelta a la iglesia parroquial, el obispo conversó con los miembros de asociaciones religiosas, la del “Apostolado de la Oración”, integrada por mujeres, y la Cofradía del Santísimo y de la Vera Cruz. Pasadas las siete de la tarde, comenzaba la celebración eucarística, con la solemnidad propia de una misa pontifical, presidida por el obispo y concelebrada por el canciller-secretario, don Nicolás, el párroco y los otros sacerdotes. Tras la lectura del Evangelio se iniciaba la liturgia de la confirmación. En su alocución a los confirmandos y a los fieles, el señor obispo subrayó tres elementos esenciales para el cristiano: Cristo, la Iglesia y el perdón. Fueron confirmados once jóvenes, un número alto para un pueblo que apenas sobrepasa hoy el centenar de habitantes, muchos de ellos mayores: la explicación está en que todos los confirmandos habían sido bautizados en esta iglesia, y aunque actualmente la mitad viven fuera, han querido ser también confirmados en ella.
Al término de la celebración y antes de la despedida, el obispo compartió con los asistentes un refrigerio en el atrio de la iglesia. Hacía años que Robledillo no recibía una visita pastoral. Y esta quedará en su memoria, pues seguramente nunca había tenido un obispo tan cercano. R.N.
Teresiano Rodríguez
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