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A media mañana del 26 de febrero, el obispo de Coria-Cáceres, don Francisco Cerro, fue recibido por el guardián del Convento de El Palancar, por el arcipreste y el secretario de la Visita. Se reunieron en la biblioteca para compartir experiencias. El Palancar se ha convertido en un pulmón de la Diócesis.
A continuación se desplazó al pueblo de Pedroso de Acim, pasando por el cementerio, donde rezó por los difuntos y luego visitó a enfermos en su casa.
Se compartió mesa y mantel en el convento con los hermanos, el obispo, los acompañantes y el alcalde del pueblo.
A las 5 de la tarde se reunió con la comunidad parroquial en torno a la mesa del altar, en la casa de la familia que es la parroquia, presididos por el hermano mayor con mitra y báculo, quien al terminar regaló un icono de la visita como recuerdo.
Luego hubo un encuentro, en el bar de las piscinas del pueblo, compartiendo café, dulces, charla y cantos, dando fin a una jornada de encuentro fraternal.
Ha sido una visita entrañable y cordial. El espíritu franciscano y alcantarino impregnó la visita. Es ya la segunda visita.
"Hemos sido llamados a sanar heridas
a unir lo que se ha derrumbado, y
a traer a casa a los que se extraviaron".
(San Francisco de Asís)
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