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El próximo domingo, 1 de mayo, se celebra la Pascua del Enfermo. Este domingo 24 de abril, se adelantó esta celebración con una Eucaristía en Santa María junto a la imagen de la Virgen de la Montaña. El próximo domingo, 1 de mayo, habrá otra celebración en la capilla del Hospital San Pedro de Alcántara a las 10.30 h y el sábado 14 de mayo será el Encuentro Interdiocesano de Pastoral de la Salud en Trujillo.
El tema elegido este año para la Pascua del Enfermo: María, icono de la confianza y del acompañamiento, pretende hacernos redescubrir la figura de María, en su relación de confianza con el Padre y en su Hijo Jesús, así como su acción hacia quienes pasan por necesidad, o cuando tiene que enfrentarse personalmente al sufrimiento (en su propia vida o acompañando a su Hijo camino del Calvario).
María es aquella que confía plenamente en Jesús y nos ayuda a confiar, cuando tenemos dudas o miedos, en Él. María es una madre que tiene sus ojos atentos a las necesidades de los demás; un corazón lleno de misericordia; unas manos que quieren ayudar, como las de Jesús que tocaba a los enfermos y los curaba; y que nos protege siempre. María es también ejemplo de servicio, de intercesora ante su Hijo Jesucristo y de saber estar al pie del sufrimiento y de la muerte. En el marco del Año de la Misericordia, la figura de María, como Madre de la Misericordia, nos invita a vivir también nosotros la misericordia cada día al lado de los enfermos y sus familias (cf. Misericordiae vultus, 24).
Con ocasión de la celebración de la Pascua del Enfermo quiero expresar mi agradecimiento a todos los que trabajan en la Pastoral de la Salud en nuestra diócesis: al equipo de la delegación, a los grupos parroquiales de pastoral de la salud, a la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, a los Voluntarios de Cuidados Paliativos, al Centro Escucha “San Camilo” de Cáceres, a los capellanes y religiosas que trabajan en los hospitales de Cáceres y Coria. En todos y cada uno de vosotros vemos mediadores que Dios ha puesto para consolar y servir a los enfermos.
Desde la Delegación de Pastoral de la Salud queremos recordar que todos estamos llamados a ser mediadores de la misericordia del Corazón de Cristo con los enfermos y en el mundo de la salud. Hemos de responder a su llamada poniendo en práctica las obras de misericordia, especialmente visitando al enfermo, consolando al triste, iluminando a los que viven desorientados o sin esperanza. En muchos hogares se vive el sufrimiento y la enfermedad. La parroquia y los agentes de pastoral de la salud han de estar cercanos, sensibles, poniendo en marcha iniciativas oportunas para auxiliarles.
También en el hospital hay que estar junto al enfermo y su familia. Por él pasan al año un número muy elevado de cristianos. La Iglesia diocesana está presente en el hospital a través del servicio de asistencia religiosa católica hospitalaria (SARCH). Ojala los que paséis por nuestros centros hospitalarios solicitéis un servicio religioso al que tenéis derecho y que la Iglesia gustosamente os presta.
Que la Pascua del Enfermo sea una oportunidad para adquirir una mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás y de recordar que el mundo de la salud y de la enfermedad es hoy, como ayer, lugar privilegiado para la nueva evangelización: Jesús anuncia el Evangelio del Reino curando, y confía a sus discípulos la misión de curar.
Javier Romero Rodríguez
Delegado Diocesano de Pastoral de la Salud.
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