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El lunes, después de la primera semana de Pascua, el pueblo de Perales quiso honrar a su Patrona con la celebración de las fiestas en su honor. Los peraliegos se reunieron durante un septenario a preparar estas fiestas, días en honor a María. En la víspera del día señalado, como un canto de alabanza, acude el devoto a presentar a la Virgen Santísima sus ramos de flores, acompañados de loas, súplicas, cantos, todo salido del corazón que dedican a su Madre.
En el segundo día de la fiesta, celebrado con la misma fe y devoción que el primer día y presidida la Eucaristía por el Sr. Obispo, le pidió a los devotos de la Peña, que para ser fieles a Ella, se necesitaba tener estas características: 1º Ser discípulos amados: se es así cuando nos parecemos a Juan, que acogió a la Madre de Jesús, mostrando ser un buen seguidor de su Hijo; 2º Amor a Jesucristo en la Eucaristía: El discípulo amado, estuvo en los últimos momentos, en el Cenáculo, cuando instituyó Jesús este sacramento, viviendo así la centralidad de la Eucaristía, y 3º Ser misericordiosos:como Juan, que acogió a la Madre en su casa, nosotros también tenemos que tener ojos misericordiosos como la Virgen Santísima y saber acoger a los necesitados.
Estas condiciones, vistas así, parece, que pierden importancia, pero si las vemos de otra manera, no podemos olvidar, que son necesarias en nuestra vida de cristianos: Conocer y seguir a Jesús, asistir a Misa y preocuparnos de los pobres y los que sufren.
¡Que la Virgen de la Peña nos proteja!
Román Fernández Martín
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