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No es frecuente hacer homenajes a unas religiosas encerradas durante toda la vida entre cuatro paredes y que, voluntariamente y por vocación, han renunciado a los honores y halagos del mundo.
Pero Garrovillas, en estos 450 años de existencia del Monasterio erigido en honor de nuestra Señora de la Salud, ha sabido estar a la altura de las circunstancias y ser un ejemplo al reconocer el valor de la vida sencilla, callada, sacrificada y laboriosa de tantas generaciones de monjas jerónimas.
Han rezado por vosotros, han encomendado a vuestros difuntos, han unido a familias separadas, han aconsejado a niños y adolescentes, y os han endulzado la vida con esa repostería excepcional.
La diócesis de Coria-Cáceres se une también a este reconocimiento público y masivo y agradece el cariño que estáis demostrando a vuestras monjitas y la colaboración que las prestáis en la vida diaria. Gracias al Ilmo Sr. Alcalde y Corporación municipal, al Sr. Cura Párroco, a las asociaciones, cofradías e instituciones y al pueblo de Garrovillas.
Queridas hermanas: sois para la Iglesia y para nuestra diócesis un testimonio vivo de incalculable valor. Creced en fidelidad al Papa y a vuestro Obispo diocesano. Vivid en comunión de fe y de amor con la familia jerónima y mantened el carisma del amor a las Sagradas Escrituras heredado de la Madre Cristina de Arteaga, reformadora de la Orden Jerónima femenina.
José A. Fuentes Caballero, Vicario General
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