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D. Francisco Cerro Chaves celebró el quinto aniversario de su consagración episcopal el 2 de septiembre en la Catedral de Coria. El obispo de Coria-Cáceres estuvo acompañado por una treintena de sacerdotes diocesanos. El acto coincidió, además, con la peregrinación jubilar de la Catedral por parte del arciprestazgo de las Hurdes.
D. Francisco “confesaba” en la homilía del aniversario de su consagración que, después de cinco años de obispo, se encuentra “mejor que nunca, más feliz que nunca y más ilusionado que nunca”.
Reconocía que su proyecto sigue siendo centrarse en las tres claves o convicciones de vida que se propuso como programa para su episcopado desde el día de su ordenación. En primer lugar, “El Corazón de Cristo como centro de la vida, unido a la Eucaristía”.
La segunda clave que destacó fue “evangelizar”. Para evangelizar, afirmó D. Francisco, que se consideraba “más un obispo de personas, que de estructuras”. Lo importante para él es “evangelizar creyendo en las personas y amándolas”.
La última de las claves es amar y servir a los pobres. Desde el principio de la homilía ya destacó esa gran labor de servicio a los pobres y se felicitaba por la concesión de la Medalla de Extremadura a las religiosas del Cottolengo, donde muchos voluntarios han descubierto también la alegría de servir a los últimos.
El acto conmemorativo de su aniversario lo concluyó D. Francisco con la entrega a todos los participantes de una oración compuesta por la madre Teresa de Calcuta, a la que tanto aprecio y devoción profesa.
Jesús Luis Viñas
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