 (Fuente: Periódico Hoy 05-07-2012)
Ciriaco Benavente (Malpartida de Plasencia, 1943) confiesa que añora las piedras de la Ciudad Monumental. Durante 14 años residió en el corazón de la parte antigua de Cáceres, en el Palacio Episcopal. Hasta que en diciembre de 2006 hizo las maletas para convertirse en obispo de Albacete, cargo que ocupa en la actualidad. Ha regresado. Desde el lunes y hasta mañana, viernes, dirige en la Casa de Ejercicios Espirituales de La Montaña una sesión de retiro en la que participa una veintena de sacerdotes de la Diócesis. Responde a estas preguntas en un receso, minutos antes de la hora de la comida.
-Bienvenido a Cáceres.
-Estoy encantado. Siempre es un placer venir a esta ciudad, a la que yo quiero tanto.
-¿Es la primera vez que la visita desde su marcha en 2006"
-No. Vine en una ocasión a hacer una boda -se casaba el organista de la Concatedral-. Pero vine casi con el tiempo exacto y al acabar me fui porque tenía al día siguiente cosas allí. Después, he estado en Coria en la apertura del Año Jubilar. Fue para mí muy emotivo.
-¿Cómo ha encontrado la ciudad"
-Llegué el domingo por la noche y todavía no he bajado. Pero quiero ver la Plaza Mayor porque me han dicho que la han cambiado y no la conozco.
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